Asambleas Ciudadanos


 

Documentos

 

Encontraran aquí distintos documentos que aportan una mirada profundizada sobre las múltiples dimensiones de las asambleas de ciudadanos. Los documentos están disponibles en tres idiomas y organizados en función de tres temas :
1. Relaciones entre las asambleas y diálogo de los facilitateurs
2. Desafíos, métodos y retos de las asambleas de ciudadanos
3. Historia y construcción social de las asambleas

 

 

Informe del 1er encuentro de coordinadores de las Asambleas de Ciudadanos en Paris - junio 2008

Traducciones : Español . français . English


Con el auspicio de la Fundación Charles Léopold Mayer, los días 18 y 19 de junio de 2008 se reunieron en París unos veinte actores provenientes del mundo entero, para tratar sobre su voluntad en común de organizar “asambleas regionales de ciudadanos”. Fueron dos días de debate y diálogo para compartir sus objetivos, sus cuestionamientos e interrogarse sobre el sentido profundo de este tipo de iniciativas. Fueron también la ocasión de presentar un esbozo de sus programas de acción.


VOLVER A LOS ORÍGENES


5 proyectos de asambleas regionales en continuidad con una asamblea mundial y asambleas continentales de la Alianza para un mundo responsable, plural y solidario
En diciembre de 2001 se realizó en Lille (Francia) la Asamblea Mundial de Ciudadanos. La misma fue precedida por cinco encuentros continentales en junio de 2001, entre otras muchas manifestaciones. La Asamblea de Lille fue una iniciativa que reunió a más de 400 participantes de diversos orígenes profesionales, geográficos y sociales, y apuntaba a entablar un nuevo diálogo entre representantes de todo el planeta. Tenía, en última instancia, la voluntad de imaginar de modo colectivo nuevas formas de regulación para superar los problemas múltiples y complejos que se plantean a escala mundial y sus innegables consecuencias locales. Fue una manifestación concebida como punto de partida para una dinámica federadora a escala mundial. Se lograron allí tres avances importantes: la adopción de una Carta de las Responsabilidades Humanas, la redacción de una Agenda para el Siglo XXI, que incluía las condiciones necesarias para la elaboración de un plan de acciones que apunten a consolidar un planeta habitable y sustentable, y la propuesta de implementar asambleas regionales de ciudadanos. Dentro de ese marco, se perfilaron cinco iniciativas, destinadas a cinco conjuntos geográficos: Europa, el Mediterráneo, el Cono Sur de América y la zona sahelosahariana, cada una de ellas con sus problemáticas, su contexto particular y su visión de lo que debería ser una asamblea regional de ciudadanos.


¿Para qué organizar asambleas regionales de ciudadanos?
Para empezar, una primera constatación : no existe una comunidad política a escala mundial. El concepto de concierto de las naciones no ha dado los resultados esperados. Sus instituciones (la ONU, el Banco Mundial o el FMI) no han logrado instaurar una paz duradera ni evitar las crisis económicas y financieras, en gran parte porque cada país, y especialmente los más poderosos, hacen prevalecer sus intereses nacionales por sobre los del planeta. La división de las comunidades humanas a través de fronteras -y esto lo constataron por unanimidad todos los participantes de la reunión de junio de 2008 en la FPH- refleja cada vez menos la naturaleza de las interdependencias del mundo. Eso genera una enorme cantidad de relaciones diplomáticas o económicas en las cuales los ciudadanos ya no se sienten reflejados, aunque más no sea por el hecho de que las reglas económicas o políticas precedieron esta vez la construcción de un sentimiento de ciudadanía entre las poblaciones. La respuesta a la pregunta “¿para qué organizar asambleas regionales de ciudadanos?” aparece entonces como una evidencia: como las comunidades instituidas no garantizan la apropiación de un proyecto común por parte de sus habitantes, estas asambleas tienen por vocación permitir que el conjunto de los ciudadanos pueda asumir los desafíos de la sociedad, sentirse con derecho y con deber de entenderlos y pronunciarse al respecto.


Los retos : superar las contradicciones
Pero una vez planteados los objetivos, queda por ver cómo alcanzarlos. Se plantea aquí una vasta serie de problemáticas: ¿Cómo hacer para que nazcan comunidades de destino frente a las colectividades ya instituidas? ¿Cómo construir la unidad cuando el mundo es, antes que nada, un mosaico de culturas, de identidades nacionales o de castas sociales? ¿Cómo establecer relaciones de igual a igual, cuando la historia se construyó sobre la dominación y las relaciones de poder? ¿Cómo promover un sistema de gobernanza que no se funde hoy, solamente, sobre las divisiones y la promoción de clanes o élites? ¿Cómo movilizar a las poblaciones que, si bien ya no se reconocen en los sistemas establecidos, contribuyen a perpetuarlos? Una obstinada respuesta para estas preguntas: reunir, integrar, articular.


SACAR PROVECHO DE LAS EXPERIENCIAS PASADAS PARA REFUNDAR EL FUTURO


Apoyarse en lo que ya se ha ganado
La historia reciente está marcada por experiencias sobre las cuales es importante apoyarse para captar sus fuerzas y debilidades. Se señalaron al respecto dos iniciativas :


  • El ejemplo del foro asiático de economía solidaria Esta iniciativa, particularmente esclarecedora, generó mucho entusiasmo. En su origen, encontramos una constatación hecha a partir de las expectativas de los habitantes de poblados. Una de ellas se refería a la necesidad de emancipación económica. Para responder a esa expectativa, se constituyeron grupos de trabajo que incluían a instituciones, habitantes, organismos financieros, etc,… luego de lo cual se organizaron proyectos donde cada uno se involucraba a su manera: los pequeños ahorristas aceptaban confiar sus ahorros al banco, los banqueros aceptaban ofrecer tasas de interés favorables y los empresarios expresaban su deseo de montar proyectos socialmente responsables. El objetivo ahora es expandir esta experiencia: hacia otros temas, como la vivienda justa, pero también hacia otras zonas geográficas.
  • Los paneles ciudadanos en Europa El objetivo de este proyecto era tener peso sobre las decisiones de la Comisión Europea a través de un reagrupamiento de individuos que emitieran sus propuestas sobre el tema de la ruralidad y la agricultura. Fue un proceso ambicioso, que todavía no ha dado todos sus frutos, pero la experiencia que brindó sobre las modalidades de organización de ciudadanos en las diversas regiones de Europa fue altamente interesante. Las buenas ideas maduran lentamente. Es indispensable hacer que los poderes establecidos las reconozcan: administraciones, lobbys, etc. Este panel demostró ser un buen prototipo que a partir de ahora habría que cultivar.

Evitar reproducir los errores del pasado
Una trampa, que todos reconocen, es la de buscar una legitimidad excluyendo a las demás instituciones. Es una trampa que muchas ONGs no pudieron evitar, criticando a Estados o a instituciones pero adoptando las mismas prácticas que ellos (dependencia con respecto a los proveedores de fondos exteriores, por ejemplo, falta de transparencia, etc.). Por extensión, ¿no es también esa misma trampa la que puede llevar al estancamiento a una iniciativa tan bella como el Foro Social Mundial? Al emparentarse cada vez más con plataformas en donde las fuerzas tradicionales (partidos políticos, sindicatos) tratan de acrecentar su audiencia, ¿no corre el riesgo de perder toda chance de lograr resultados? ¿Qué decir luego de las experiencias de democracia participativa, siempre consultativa pero nunca decisional? Globalmente, los sistemas instaurados para gestionar y organizar la vida en sociedad han dejado de lado a los más humildes. Las poblaciones son impotentes frente a los ordenamientos territoriales o a la colonización. Hasta la libre elección (voto) se ve obstaculizada por barreras (pobreza, corrupción, etc.), sin contar las fronteras que generaron divisiones (comunidades de destino quebradas de esta manera). Hay que encontrar entonces nuevos mecanismos para implicar a los ciudadanos y hacer de ellos actores de cambio.


Imaginar nuevas formas de expresión
Las asambleas de ciudadanos tienen por vocación reinventar procesos para dar un nuevo sentido, una nueva oportunidad, a la necesidad de reunir a los ciudadanos: poniendo al individuo al mismo tiempo que a la sociedad en primera fila, haciéndolos co-autores y co-actores de un nuevo mundo y de esa asamblea que será su fuente de inspiración. Estas asambleas sólo cobrarán pleno sentido al liberar las iniciativas de las poblaciones y confrontarla con las fuerzas constituidas. Y eso sólo podrá lograrse federándolas en torno a una nueva ética y nuevos modos de hacer. Estos valores comunes serán el motor de las asambleas, que reunirán las voluntades para superar la lógica dominante, la economía de mercado capitalista que pretende que el interés general se reduce a la suma (imposible) de los intereses individuales.


¿QUÉ FORMATO DAR A ESTAS ASAMBLEAS DE CIUDADANOS?


¿Quiénes son esos ciudadanos? ¡Todos nosotros!
La ciudadanía exige condiciones económicas, sociales y culturales que a menudo fueron negadas y siguen siéndolo y, en la actualidad, suele no ser más que una construcción basada en la nacionalidad. Las asambleas que se perfilan deberían dar a luz una nueva visión de la ciudadanía: pensar el futuro como actor de pleno derecho, como individuo igual a los demás, con el objetivo de generar un proceso colectivo ¿Quiénes serán pues esos ciudadanos? Toda persona que se reconozca en esos valores y desee comprometerse en esa dirección. Una asamblea de ciudadanos debe hacerse con todos, con todos los cuerpos constituidos, incluso los militares. Se tratará así de salir de las relaciones de poder. Un diputado, un empresario o una madre de familia estarán en pie de igualdad ¡Abajo las diferencias! ¡Viva la diversidad! Los países del sur no deberán entonces ser considerados como invitados sino como actores, y sus ciudadanos tendrán que seguir liberándose de su estatus subordinado.


¿Por qué reunirse? ¡Para actuar juntos!
El concepto de asamblea, si bien no debe tener como objetivo solucionar una urgencia, aspira a proponer ideas, construir iniciativas y obtener resultados para que se opere un verdadero cambio. No puede ser solamente un simple espacio de diálogo, una reunión efímera o un think tank. Debe estar irrigado por un objetivo de acción colectiva y sustentable, para no correr un rápido riesgo de deserción. Por otra parte, si bien esta comunidad deberá ser “instituyente”, no por ello tendrá que ser institucionalizada. Pero, más allá de la forma, no hay que olvidar que una institución se caracteriza en primer lugar por un conjunto de normas con las cuales se establece un compromiso. Las asambleas deberán pues ser flexibles, adaptadas a los distintos territorios (más aún cuando la libertad de expresión está restringida), escapando al mismo tiempo a cualquier tipo de dependencia. Un movimiento social que supere las lógicas del sistema, haciéndose al mismo tiempo aceptar por ellas: tal es el desafío del proceso histórico iniciado con estas asambleas de ciudadanos.


Un proceso que hay que poner a prueba, adaptar a cada caso y compartir mutuamente
Nadie puede pretender tener el método correcto para implementar estas asambleas de ciudadanos. Se trata de un proceso que es puesto a prueba día a día y que resulta de las experimentaciones en el terreno. En consecuencia, cada asamblea será única. En primer lugar porque los conceptos no expresan lo mismo en cada región. Frente a estas nociones plurales, es altamente necesario innovar. Y, como ocurre con toda innovación, el resultado no puede definirse con antelación. En función de la diversidad de las historias y de los contextos locales, cada asamblea tendrá que encontrar su fórmula adecuada. Habrá que evitar entonces el formato único y la copia de un proceso a otro, garantizando sin embargo vínculos entre las iniciativas, porque cada una puede aprender de la otra, pero también porque los territorios son espacios de interacción: el Mediterráneo, nexo entre Europa, África y Medio Oriente; el Magreb, arrinconado entre África y Europa o Mauritania, que vincula a África Occidental con el Magreb.


PRINCIPIOS BÁSICOS PARA DAR VIDA A ESTAS ASAMBLEAS DE CIUDADANOS


Salir al encuentro de los individuos
Primer principio: todos tienen que poder tener la palabra, y no sólo los pensadores e intelectuales alejados de las realidades de las bases. Esa palabra debe estar abierta desde el inicio del proceso, para que todos y cada uno puedan sentirse actores. La asamblea es también un nuevo género de movimiento. Así pues, la opinión de la gente podrá recogerse yendo hacia ellos. En el Mediterráneo, podría hacerse a través de barcos que se acerquen a los puertos, en África o en América Latina, mediante caravanas que recorran las ciudades y pueblos. Y en Europa…¿ómnibus? En lo que se refiere a crear una emulación entre las poblaciones, todo está por inventar. El cuidado que debe tenerse en este sentido radica en no dejar que esta puerta abierta a la expresión se convierta en una tribuna de formulación de angustias (por ejemplo, los “cuadernos de quejas de 1789” deberían ser más bien cuadernos de propuestas).


Ni dependencia ni rechazo a la apertura
Que cada uno reinvente el mundo por su cuenta no tiene ningún interés. Es indispensable entonces que el derecho a participar esté abierto a todos. Incluso a las fuerzas constituidas, cuyos representantes serán bienvenidos, a condición de presentarse como individuos de pleno derecho. Pues si los “carteles” se integran como tales a los procesos, acapararán todo y excluirán a los ciudadanos. Las asambleas deberán pues mantenerse independientes y soberanas y no aceptar la agenda o el marco de trabajo de un estado o una colectividad, por ejemplo, so pretexto de que están financiadas por ellos.


No apropiarse el derecho a decir LA verdad
Hacer algo para los otros sin los otros es hacer algo contra los otros. Las asambleas de ciudadanos serán entonces ese espacio de expresión donde se definirán prioridades en forma colectiva (basadas en las problemáticas de terreno) y no predefinidas por sus precursores. Como espacios de encuentro y reconocimiento, estas asambleas no pueden convertirse en propiedad de algunas personas. Su vocación no es entonces mostrarse como un cartel que se autoproclamaría la élite del pueblo. De este modo, serán más fácilmente aceptadas por las fuerzas constituidas y no serán consideradas como una competencia. Hay que respetar para ello dos reglas: no atar las cosas a las fuerza (encontrar el justo equilibrio entre organización e improvisación) y no presagiar el resultado.


HORIZONTE 2010 y más allá


Un antes, un durante y un después del evento El horizonte a corto plazo de los 5 proyectos de asambleas de ciudadanos iniciados tiene una primera fecha para marcar una etapa: 2010. Esa será la ocasión para reunir físicamente a los miembros de esas asambleas en sus respectivas regiones. No se trata por ahora de reunir a todo el mundo en un solo lugar. Pero 2010 no es más que una fecha, una ocasión, una etapa efímera en medio de un proceso histórico. Será necesario entonces: Antes del evento: reunir las condiciones para implementar estas asambleas Durante la asamblea: reunir las condiciones para proseguir el proceso Después del evento: reunir las condiciones para alcanzar los resultados que se hayan fijado


2010: en primer lugar, el resultado de un proceso Si bien es importante establecer un calendario, aunque más no sea para fijarse objetivos, éste no debe convertirse en una traba asfixiante. Lo esencial, en efecto, sigue siendo la construcción del proceso en sí mismo. Ahora bien, en función de los contextos, más o menos limitantes, los ritmos de avance serán necesariamente diferentes. Para que estas asambleas tengan sentido, es necesario que se inscriban en el largo plazo, en la duración. No pueden reducirse a un reagrupamiento temporario, porque corren el riesgo de mostrarse como un esfuerzo inútil o, peor aún, de generar frustraciones en los participantes. Imponerse una fecha límite sería, en consecuencia, un error.


Métodos y herramientas para dar cuerpo a los proyectos Las herramientas y los métodos serán útiles para estructurar y comunicar sobre el proceso, pero también para crear lazos entre los participantes. Hay muchas posibilidades al alcance: una página web en colaboración para generar síntesis, una base de datos para acumular los saberes de manera duradera y sistemática, blogs espontáneos, el video que da fuerza a los testimonios, cartografías conceptuales para conectar las ideas unas con otras, listas de difusión, foros de discusión, recolección de experiencias, etc. Pero todo tipo de innovación es posible, como las escuelas itinerantes metodológicas, por ejemplo, instauradas en América Latina a partir de una iniciativa basada en un proceso de aprendizaje continuo que no intenta imponer un saber sino recolectar innovaciones y divulgar ideas locales. Posible, pero también aconsejable, pues cada uno tiene sus propios modos de comunicación privilegiados. En África, por ejemplo, la palabra es lo esencial, mientras que lo escrito es el lenguaje de la administración, del juez, de los impuestos, etc. Las herramientas tendrán que ser entonces adaptadas a los territorios, a las culturas y a los individuos.


Cada uno en su ruta, pero todos por el mismo camino Pero antes de pensar en 2010, no partamos del principio de que el concepto de asamblea de ciudadanos ya estaría definido. Lejos de los estereotipos, cada uno tendrá su definición, que habrá que confrontar con los demás a través de una plataforma de discusión. ¿Por qué no en forma de un sitio internet que vincularía las distintas experiencias? Una página en blanco sobre la cual, juntos, se irán construyendo los conceptos y los objetivos, y en donde cada experiencia dará a conocer a los demás sus iniciativas. Lo importante es construir un crisol común donde cada uno participe y aproveche según su conveniencia. 2010 será entonces una etapa más o menos fundadora, y de geometría variable.


A MODO DE CONCLUSIÓN: ¿POR DÓNDE EMPEZAR?


¿Un intento de definición a someter a debate? Una asamblea de ciudadanos es un proceso social inédito, participativo y con capacidad de decisión, llamado a instituir una sociedad en un territorio definido por sus habitantes más allá de las pertenencias nacionales, incluyendo a todos los componentes de la sociedad y con voluntad de influir sobre las decisiones futuras. Tiene por objetivo revolucionar el lugar del ser humano en la organización de las comunidades de vida.


1er acto: Movilizar y convencer Se trata en primer lugar de engrosar las filas y de convencer de que estas iniciativas son innegablemente necesarias. Cada uno puede actuar en este sentido comunicando dentro de sus redes, aprovechando encuentros internacionales futuros y generando así un debate en torno a estos proyectos de asambleas, cuyo éxito dependerá de la capacidad de sus precursores para ir al encuentro de todos los ciudadanos. Lograr que se movilicen actores ya involucrados es una buena prueba para poder luego apuntar a posteriores caminos positivos. Pues aunque el proceso demuestre tener sentido, ser sofisticado e innovador en su proceder, sólo será eficiente si los ciudadanos mismos lo escuchan y se lo apropian.


Comprometerse a llevar adelante un proyecto a futuro Como financiadora, la Fundación Charles Léopold Mayer no puede ni debe ser la única portadora del proyecto. Una iniciativa de esta índole requiere que los actores se comprometan a llevar adelante el proyecto en el futuro. El principio de base de inscripción dentro del proceso de asamblea será entonces el voluntariado. A todos les corresponderá pues movilizar recursos financieros para entablar el proceso y a todos les corresponderá también ir alimentando su recorrido.


LA EXPERIENCIA SUDAMERICANA


Algunos elementos de contexto


  • El territorio y los actores: un triángulo clave, 3 países: Chile, Perú y Bolivia (pero el Cono Sur también incluye a Argentina, Uruguay, Paraguay e incluso el sur de Brasil) y más de 40 organizaciones sociales, populares y locales que se involucran en este proceso
  • Un abismo que crece. En 1990, 135 millones de pobres. En 2000, 200 millones. Asociadas a la pobreza, las desigualdades también han aumentado.
  • Una aguda tensión en América Latina entre los poderes instituidos y las fuertes reivindicaciones de los ciudadanos por renovar sus instituciones.
  • Sociedades que tienen, cada una, sus códigos de comunicación propios, a pesar de compartir el mismo idioma
  • Pueblos reagrupados artificialmente dentro de Estados.
  • Un diagnóstico de crisis: ruptura de confianza en la modernidad, crisis social y ambiental
  • Un déficit ciudadano: no hay ciudadanía real (corrupción, falta de representatividad)

Los ejes metodológicos


  • Apoyarse en la Carta de las Responsabilidades Humanas: interdependencia absoluta y respeto de cada uno, ejercicio del poder legítimo sólo si éste es puesto al servicio del derecho común, respeto del planeta, etc.
  • Desarrollar las alianzas y articularlas con iniciativas existentes a través de encuentros regionales temáticos (cuestiones marítimas, acceso al agua, educación, espiritualidad, comunicación alternativa, etc.) o socioprofesionales (jóvenes, militares, mujeres, responsables religiosos, líderes de los pueblos originarios, etc.)
  • Reunir a todos los actores (académicos, responsables educativos, movimientos sociales y culturales, municipalidades y poderes locales, migrantes) en torno a dinámicas locales o específicas antes de encarar una asamblea global.
  • Un sitio internet: el soporte virtual que propone videos (experiencias, encuentros, etc.) y cuadernos (fichas de reflexión, contribuciones metodológicas, etc.)
  • Una revista “Pensamiento Propio” (cuatrimestral), que recoge y elabora teorías y reflexiones sobre América Latina.
  • El tema central: la paz, elemento esencial para el desarrollo de las personas y los pueblos.

LA EXPERIENCIA MEDITERRÁNEA


Algunos elementos de contexto


  • Una zona de contrastes: situaciones políticas diversas (dictaduras, democracias constituidas, democracias formales), culturas diversas (europea, magrebí, oriental).
  • Una zona muy militarizada: conflictos armados, problemas vinculados con la inmigración.
  • Uno de los múltiples desafíos a resolver: la ciudadanía en países donde no existen los derechos de los ciudadanos.
  • Un espacio político complejo, identidades múltiples, donde muchos pueblos apuntan a horizontes diferentes al de Europa (Atlántico, África).
  • Un proceso en curso llevado adelante por la Unión Europea, pero que peca de eurocentrismo, recientemente relanzado por Nicolas Sarkozy. Dicho proceso, que se basaba en tres pilares (desarrollo social, diálogo cultural y político y libre intercambio) privilegió finalmente el aspecto económico por sobre cualquier otro.

Los ejes metodológicos

El objetivo es lograr que esta asamblea tenga un verdadero impacto político. El proyecto está en fase de laboratorio para crear un espacio permanente de elaboración de propuestas. Se perfilan dos etapas:


  • Creación de un comité internacional del proyecto (el CERAI y la FPH no pueden sostenerlo solos) para que todos los actores interesados se lo apropien, con políticos, empresas, movimientos sociales, etc, prefigurando de este modo una suerte de comité de conducción.
  • Una dinámica de reuniones y talleres, con un trabajo por temas, por colegios, etc., que requiere previamente una fase de estudio socioeconómico y de censo de las redes presentes en la cuenca mediterránea, así como también una capitalización de los trabajos ya existentes.

LA EXPERIENCIA EUROPEA


Algunos elementos de contexto


  • Una crisis de los regímenes parlamentarios y de los sistemas políticos. Estos últimos son cuestionados porque, a pesar de la apertura de las fronteras -que se suponía que resolvería todo-, los poderes establecidos no encuentran hoy en día solución a los problemas económicos (particularmente el desempleo). El voto reciente en Irlanda (no a la constitución) da prueba de ese temor a perder las conquistas sociales.
  • Partidos políticos que han perdido credibilidad, a favor de una “sociedad civil” que no resuelve el problema de la participación de los individuos ni de su legitimidad para representar a la comunidad.
  • La existencia de una institución a escala del territorio abordado, la Unión Europea, cuya profundización –bloqueada por los ejecutivos nacionales y las consideraciones exclusivamente económicas que la dirigen- debería relanzarse.
  • Una profusión de movimientos europeos (asociaciones, clubes, organizaciones, etc.). Existe inclusive una Dirección General de la Unión Europea destinada a la ciudadanía y a la cultura. Todos estos organismos se encuentran en situación de competencia por el otorgamiento de fondos y el logro de reconocimiento.

Los ejes metodológicos

Se procederá por alianzas, dado que confrontarse con los cuerpos instituidos, imitándolos o mostrándose como un lobby sería un esfuerzo en vano. Las etapas previstas:


  • Estudio de los grupos que trabajan sobre la ciudadanía (análisis y estrategia de cada uno). Por ejemplo, a través de un enviado que los entreviste.
  • Un pretexto para hacer una coalición de promotores (negociación para hacer que los sueños individuales se transformen en un sueño colectivo) que determinarán juntos el formato del evento.
  • Implicación de los actores políticos para garantizar una legitimidad del proceso, integrando sus elementos de debate.
  • Aprovechar las elecciones europeas para difundir y compartir la idea de una asamblea instituyente.
  • Promover un kit de información para difundirla entre la mayor cantidad de gente posible.
  • Poner en relación a expertos y a ciudadanos (equilibrio entre lo deseado y lo posible)
  • Llegar a una idea consensuada, o por lo menos mayoritaria.

LA EXPERIENCIA SAHELOSAHARIANA

  • Algunos elementos de contexto
  • Una zona que abarca el Oeste de Senegal y el Cuerno de África. El territorio del proyecto será más reducido: norte de Senegal, Mauritania y norte de Malí esencialmente, pero con apertura a Burkina, a Níger y la periferia sur del Magreb.
  • Una coherencia cultural (islam, intercambios multiseculares nacidos del Sahara que era una vía de paso, el lugar donde se construyeron se fusionaron todas las civilizaciones de la región).
  • Una zona de conflictos (como la región de los tuaregs del Norte de Malí) y de inestabilidad política. La región es un vasto terreno de disputa entre potencias (Estados Unidos, Francia, España) y de tensiones entre poderes locales y actores armados.
  • Pueblos con profundas raíces históricas, pero países fragmentados y, en consecuencia, poblaciones desmembradas. Una región signada por la oralidad de la cultura.
  • La presencia de petróleo que despierta intereses extranjeros.
  • Un procedimiento fuerte que ya está en curso: la Alianza para Refundar la Gobernanza en África. Una verdadera dinámica que se va multiplicando y desdoblando: asamblea ciudadana de Malí, Foro del Norte por la Paz, repercusiones del Foro Social Magrebí, etc.

Los ejes metodológicos


  • Una necesidad de delimitar geográficamente la intervención
  • Establecer un diagnóstico de los temas a abordar e identificar a las personas-recurso esenciales para luego elaborar estrategias y planes de acción.
  • Salir de los partidos y de las organizaciones establecidas
  • Construir una dinámica para contribuir a calmar las tensiones gracias a la integración de las poblaciones en el proceso de gobernanza.

LA EXPERIENCIA ASIÁTICA


Algunos elementos de contexto


  • Un continente donde el fuerte crecimiento económico convive con la pobreza y el terrorismo. Como en la India, país de las NTIC, de negocios y de turismo, pero también de los miserables asentamientos de Bombay: villas, chabolas, barriadas, etc.
  • Un contexto militar muy tenso y arduas relaciones diplomáticas, especialmente en razón de ideologías políticas muy opuestas.
  • Un continente que reúne a cerca de la mitad de los habitantes del planeta (China + India = 1/3 de la población mundial)
  • 37 países muy heterogéneos y muy alejados, tanto cultural como geográficamente.

Los ejes metodológicos


  • Apostar a la juventud y al diálogo intergeneracional en países donde los jóvenes representan el 60% de la población.
  • Abordar preocupaciones federadoras, como el desarrollo sustentable o la educación. Es indispensable empezar por allí, puesto que la enorme diversidad de los contextos requiere en primer lugar un descubrimiento del otro, antes de poder encarar cualquier proyecto político.
  • Empezar con encuentros bilaterales o trilaterales (Foro China-India, Foro China-India-Japón, etc.) para ir ampliando luego hacia encuentros multilaterales y más extendidos posteriormente.
  • Mezclar foros y asambleas, luego reunir todas esas plataformas para llegar a una asamblea de ciudadanos asiáticos. Se trata de foros que no tienen como objetivo ser golpes mediáticos o puntuales, sino que se inscriben en la duración para posibilitar la adquisición de capacidades para ejercer la ciudadanía mediante el aprendizaje de conocimientos y resultados (como la experiencia del Foro Asiático de Economía Solidaria).
  • Llegar a un espacio autónomo y colectivo de reflexión y de acción que respete la diversidad de actores (urbanos y rurales, por ejemplo) y asocie a tomadores de decisiones, habitantes e investigadores, expertos en las temáticas, etc.

Participaron de este encuentro :

  • Ricardo Jiménez, Santiago, Chile
  • Alihuen Antileo, Santiago, Chile
  • José Gerald Rodrigo Tórrez Jordán, Cochabamba, Bolivia
  • François Soulard, Buenos Aires, Argentina
  • Anugraha John, Bangalore, India
  • Liu Hong, Hangzhou, China
  • Benjamin Quiñones, Manila, Philippines
  • Sidiki Abdoul Daff, Dakar, Guediawaye, Sénégal
  • Mamadou Niang, Nouakchott , Mauritanie
  • Mme Moulkheiry Mint Sid El Moustapha, Nouakchott, Mauritanie
  • Jelloul Ben Hamida, Marseille, France
  • Sergi Escribano, Valencia, España
  • Guillermo Cárdenas, Valencia, España
  • Davina Ferreira, Valencia, España
  • Matthieu Calame, Paris, France
  • Françoise Macé, Paris, France
  • Pierre Calame, Paris, France
  • Gustavo Marin, Paris, France
  • Video : William Leroy, Traversées -* Informe : Frédéric Haas, Affaires Publiques

 

 

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